Departamento de DD.HH. del Colegio Médico: labor inagotable

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Una consecuencia inmediata del estallido social del 18.10 fue la gran cantidad de denuncias por presuntas violaciones a los DD. HH. por parte de efectivos de Fuerzas de Orden y seguridad. A poco tiempo de estallar la crisis, el Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico tomó un rol protagónico para evitar la vulneración de los Derechos Fundamentales en Chile.

Prontamente puso a disposición de médicas, médicos y profesionales de la salud de todo el país formularios de denuncias, documentos y protocolos para facilitar la tarea en los centros asistenciales. Otro rol crucial fue establecer contacto Organismos Internacionales que acudieron a nuestro país  a constatar en terreno la compleja situación que se vivió.

El presidente de este Departamento, el Dr. Enrique Morales, comenta que “el trabajo del Departamento ha sido muy intenso. Ha habido muchas solicitudes que hagamos informes de personas que alegan haber sufrido tratos crueles, inhumanos, degradantes y tortura. Ese es un volumen muy grande y tenemos mucho trabajo pendiente”.

“Hemos atendido a más de 130 personas, pero tenemos a más de 300 personas pendientes. Es un trabajo muy lento que requiere varias horas de evaluación y de  preparación de informes, esto si se hace en el marco de los Derechos Humanos, que no es una constatación de lesiones habitual”, agrega.

Otro de los focos del trabajo del Departamento ha sido establecer contacto con distintos organismos de Derechos Humanos, ante los cuales ha presentado informes de la situación. Asimismo, ha cumplido un rol clave en mantener informada a la opinión pública a través de los medios de comunicación.

Información: un insumo clave

“Lo que se está haciendo en Santiago (con el Colegio Nacional y el Regional) y en regiones, es documentar o sea  llevar los tratos crueles, inhumanos y degradantes que han sufrido personas, a documentos médico legales en el marco del Protocolo de Estambul o de Derechos Humanos. Esto va a ser como un testigo de lo que ha pasado en este periodo y el aporte que como Colegio Médico podemos hacer va a ser fundamental. Este material ya ha sido de gran utilidad”, sostiene el Dr. Morales.

“Cuando, por ejemplo, entregamos esta información a Amnistía Internacional, al Alto Comisionado de Naciones Unidas en Derechos Humanos, a Human Rights Watch, a las comisiones del Senado, nosotros lo que hemos hecho es entregar documentos oficiales de casos ocurridos”, agregó.

Enfatiza que muchos de los datos y cifras que se conocen hoy en día respecto de casos, son parte de lo recopilado por nuestra institución gremial. “Esto ha sido una labor muy inagotable de un equipo interdisciplinario, no solo de médicos: está constituido por otros profesionales como administrador público, psicólogo y, en regiones, asistente sociales y otros profesionales que han hecho un gran trabajo en términos de documentación”.

Movilizaciones: más de 75 días de evolución

Si bien al inicio de estas movilizaciones, el Departamento de DD. HH. daba cuenta de un gran número de denuncias de vulneración de derechos, desde fines de 2019, esta cifra ha disminuido en forma muy particular. El 1 de enero de 2020 el profesor Matías Orellana y el interno de medicina de la UDP, Diego Lastra, sufrieron trauma ocular severo con pérdida de visión. A pocas horas de registrarse estos incidentes, el Colegio Médico dio a conocer un último reporte que cifró en 360 las personas que han sufrido traumas oculares durante el estallido social.

En punto de prensa desde la Unidad de Trauma Ocular del Hospital Salvador, el Vicepresidente del Colegio Médico, Dr. Patricio Meza, sostuvo: «Queremos solicitar una vez más que se revisen por un lado los protocolos y se respeten, porque en ningún protocolo dice, salvo excepciones muy específicas, que una bomba lacrimógena debe usarse al nivel de la cara».

Desde el Departamento de Derechos Humanos, el Dr. Morales apunta:  “Pareciera que el número de casos ha disminuido. Hemos sabido eso sí de casos muy terribles en los últimos días. Por ejemplo, todo lo que era daño ocular que casi el 80% era provocado por perdigones o balines, actualmente es el 70%, pero porcentualmente han ido subiendo daños provocados por lacrimógenas o por golpes directos en los ojos con luma, por ejemplo. Las noticias a veces bajan su intensidad en medios de comunicación, siguen habiendo casos menos en cantidad yo creo que porque han disminuido las movilizaciones, nosotros vamos a permanecer atentos».

«Hay muchos casos que no han sido denunciados y esa es la labor que todos los regionales del Colegio Médico en el país están procurando hacer: que es recolectar esa información y vamos a exponer un informe que espero sea conocido por la comunidad en general, un gran aporte del Colegio Médico a la sociedad civil que ha ocurrido en este periodo de la historia de Chile», agregó el facultativo.

“Yo creo que es bastante impredecible  la situación. Hay un nivel de ocultamiento de la información, de no transparentar lo que ocurre, que ha sido desde el inicio por parte de las autoridades tanto del ministerio de Salud, del Interior y de todo el Gobierno. Han mantenido un cerco informativo que, afortunadamente como Colegio Médico con otras organizaciones hemos podido romper dando a conocer la real situación. Eso es muy importante hacerlo, contar con información para tomar las decisiones correctas”, concluye el Dr. Morales.


Un mensaje a médicas y médicos

El presidente del Departamento de DD.HH. del Colmed, Dr. Enrique Morales, invitó “a todos los colegas a sumarse a este trabajo de documentación. Documentar tratos crueles, inhumanos o degradantes es una tarea bastante compleja, difícil, pero que resulta de un gran aporte para las personas, para la justicia, para la denuncia en Derechos Humanos. Este desafío tenemos que tomarlo como sociedad civil en su conjunto, teniendo el más alto nivel técnico posible esto va a ser del más grande aporte”.

Además, hizo “un llamado a las Sociedades Científicas a permanecer atentos que cuando haya casos de vulneraciones a los Derechos Humanos, como lo que pasó con los ojos, como aparatos de disuasión acústica (armas sónicas) que podría causar un grave daño en la audición de las personas. Como grupos estar atentos y plantear las razones técnicas que impidan el daño a la salud de las personas, porque no se puede hacer una medida de contención del orden público que finalmente termine dañando a la población más de lo que se quiere prevenir».

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