Mujer y ejercicio de la medicina: grandes desafíos

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Dra. Natalia Henríquez Carreño. Presidenta del Colegio Médico Santiago.

Era 1887, cuando egresaban las dos primeras mujeres de Medicina, Eloísa Díaz y Ernestina Pérez. Más de 130 años tuvieron que pasar para que lo que alguna vez fue una excepción, ahora constituya la mayoría de quienes ingresan a las Universidades, las mujeres.

Sin duda, la incorporación temprana de mujeres en profesiones de la salud como enfermería, matronería y otras, hizo que el avance de sus derechos laborales integrara la dimensión de género como elemento constituyente. Distinta fue la historia de la enseñanza y trabajo médico que permaneció por muchos años en un statu quo en donde la predominancia masculina hizo que se obviaran elementos relevantes del ser mujer y trabajadora.

Sin embargo, la medicina ha experimentado profundos cambios en las últimas décadas donde uno de los más notorios y que más dificultades ha encontrado en la institucionalidad para acogerlos, es la feminización de la profesión. Lejos de la realidad objetiva que le tocó enfrentar a Eloísa Díaz, la cantidad de mujeres estudiando medicina no solo ha aumentado drásticamente, sino que en los últimos años esta ha superado a la de hombres; es el caso de la USACH, donde el 65% de su ingreso a medicina son mujeres.

Esto no solo debiera implicar cambios en la enseñanza, como la “educación no sexista” que abordamos en un seminario el año pasado en el CRS, sino especialmente en la forma en que las instituciones y los reglamentos se adaptan a esta nueva realidad.

Por ejemplo, si la organización de los turnos, por décadas actuó ignorando la paternidad de los médicos hombres; ahora mantener esa ceguera ante la maternidad de las mujeres simplemente es inviable. La organización de la jornada laboral debe considerar la feminización de la profesión.

Igualmente, la existencia de salas cuna, que durante muchos años fue una demanda ajena al “mundo médico” predominantemente masculino; hoy es un factor ineludible como lo demuestran las últimas movilizaciones médicas del Hospital San Borja Arriarán.

2019, el año en que se acaba de producir la mayor marcha de mujeres de la historia de nuestro país, pidiendo igualdad de derechos, debe ser también el año donde nuestro Colegio Médico haga presente a las autoridades los desafíos que enfrenta nuestra profesión, presionando para que la institucionalidad, los reglamentos, los presupuestos, las jefaturas se adapten al cambio político, cultural y laboral que implica el ingreso masivo de mujeres a una carrera que tradicionalmente fue de hombres, y que arrastra una cultura que postergó, ya por mucho tiempo, derechos laborales así como reproductivos.

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